¿Por qué olvidamos los nombres?

Es muy común encontrarse con una persona y hay algo que nos dice que la conocemos pero no podemos recordar el nombre. Está esa escena de la película El diablo viste a la moda, donde dos asistentes están junto a su jefa en una fiesta social dictándole al oído los nombres de las personas que debería recordar por mandato social. Pero, ¿por qué olvidamos los nombres?; ¿hay algo patológico? ;¿tiene que ver con la atención que le prestamos al momento?; ¿hay técnicas para mejorarlo? Para saber más conversamos con Pablo Richly, Jefe de la Clínica de Memoria de INECO (Instituto de Neurología Cognitiva).

El cerebro es un mecanismo complejo y no toda la información se aloja en los mismas zonas. Es muy común el decir ‘lo tengo en la punta de lengua’, y eso sucede porque uno se acuerda de la información, la pero no le sale el nombre, el conocimiento de la cosa o la persona es diferente:

el de los nombres propios es de las más sensibles, las que más perdemos la relación entre la etiqueta y el objeto.

“También tiene que ver con la frecuencia: axolotl y perro no lo decimos con la misma frecuencia. El mismo problema tiene diferentes aristas. Mi madre suele decirme los nombre de tíos o hermanos antes del mío, pero eso fue toda la vida así. También es verdad que uno cuando está agotado (como en la computadora cuando más programas tenés abiertos), cuando estás estresado, relajarte te va a permitir enfocarte mejor.

“Pero en las tías que se olvidan el nombre, hay que ver si eso no está asociado de una enfermedad degenerativa del cerebro, pero solo si es continuo, progresivo, y es cada vez más notorio.

“Es más fácil acordarte algo cuando más datos asociados haya. Por ejemplo, una colega buscaba imágenes dos imágenes y tenés que adivinar la palabra que tenés que recordar. No solo es el uso, sino cuanto más puntos de acceso tengas es más fácil que la consigas.

“Es más complejo de lo que uno supone. Cuando hablás de la memoria, caras y nombres son dos cosas diferentes que están en lugares del cerebro diferente. Es una circuitería compleja en la que es más fácil recordar si conocés o no algo, que el nombre.

“En general generamos el mapa que nos guía a dónde estaba la información para poder acceder a ella. O como es el mecanismo. Internet sería el disco rígido externo, ese mismo mecanismo multiplicado

cambiamos en cómo usamos el cerebro para optimizarlo.

“El 13 de septiembre se realiza la Caminata por el Alzheimer, dentro de la semana de la memoria,

vamos a repartir en los parques de Palermo un libro para explicar cómo la alimentación influye para mantener el cerebro sano. En Libertador y Sarmiento.